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Consejos básicos antes de contratar un seguro

Un seguro es un contrato por el que la parte que lo solicita se compromete a pagar una prima económica periódica a cambio de que, en caso de producirse un siniestro sobre el bien asegurado, la compañía con la que se ha firmado compense la pérdida con la cantidad pactada o satisfaga un capital, una renta u otras prestaciones convenidas.contratar seguro

¿Qué aseguradora paga la factura de un accidente?

Generalmente los seguros se contratan cuando se adquieren bienes de gran valor que se quieren proteger en el caso de que un imprevisto los dañe o los destruya, pero hoy en día es posible asegurar prácticamente todo aquello que se desee, tantos bienes materiales como inmateriales.

Por ello, conviene ser cauteloso y tener en cuenta unas cuantas consideraciones antes de decidirse a contratar uno u otro, especialmente tratándose de un mercado con una fuerte competencia, gran diversificación, y que linda con varias cuestiones legales.

En éste post  te mostramos que són los períodos de carencia en un seguro médico

Es importante, más bien primordial, leer detenidamente todos los puntos del contrato antes de firmar y asegurarse de haber entendido bien qué coberturas están incluidas, y hasta qué alcance, puesto que el documento será lo único a lo que aferrarse en caso de que, tras un siniestro, no haya entendimiento entre el afectado y la aseguradora.

Los seguros se basan en la buena fe de ambas partes, pero lamentablemente, mucha gente intenta cometer fraude contra las aseguradoras con el objetivo de cobrar el importe pactado. Es por ello que, a día de hoy, los contratos tratan de ser exhaustivos al máximo, hasta el punto de resultar absurdos en muchos casos, ya que limitan tanto los supuestos en los que las aseguradoras se responsabilizan de la compensación económica que pueden no resultar atractivos para los clientes.

Nadie está dispuesto a pagar para que la ayuda solo llegue si el siniestro se ha producido en circunstancias muy improbables.

contratar seguros

No obstante, las habilidades comerciales de los agentes a veces parecen indicar todo lo contrario. Con el objetivo de vender sus seguros, en ocasiones llegan a centrarse demasiado en los beneficios de sus productos y “olvidan” informar de las cláusulas restrictivas que conllevan, y es en este punto donde se producen los mayores desencuentros entre clientes y aseguradoras cuando se produce un siniestro.

Descubre en éste otro artículo si ¿realmente nos estamos sobreasegurando?.

En estos casos, resulta largo y complicado batallar contra una aseguradora, y además, generalmente, son ellas las que llevan la razón. Por ello, más vale prevenir estas situaciones teniendo claro desde un principio a qué tenemos derecho.

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